Si bien el advaita nos enseña que todo es una especie de sueño, y por tanto es absurdo tener sueños (deseos), conservo uno...

Es decir, además del sueño principal, en que un día me despierto y veo que la humanidad ha despertado, tengo el sueño de pasar un tiempo en Polinesia...

Creo que es un sueño que comparten muchos otros humanos, y es normal, viendo la belleza que reina por allí.
También se dice que antes de que llegara el hombre blanco a corromperla, aquella tierra era el verdadero paraíso terrenal.
Un curioso libro, LOS PAPALAGI, nos da el punto vista de los autóctonos sobre el hombre blanco. Y no nos deja en muy buen lugar. Yo desde luego me niego a creer que esta enfermiza forma de vida de la sociedad actual sea la mejor ni la única posible...
Y una bellísima canción homenaje a Hawai, con mucho sentimiento de pérdida y nostalgia de aquel paraíso. ¡Que voz la de Israel Kamakawiwo´ole!
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