martes, 8 de junio de 2010

Sueño

















Si bien el advaita nos enseña que todo es una especie de sueño, y por tanto es absurdo tener sueños (deseos), conservo uno...







Es decir, además del sueño principal, en que un día me despierto y veo que la humanidad ha despertado, tengo el sueño de pasar un tiempo en Polinesia...







Creo que es un sueño que comparten muchos otros humanos, y es normal, viendo la belleza que reina por allí.

También se dice que antes de que llegara el hombre blanco a corromperla, aquella tierra era el verdadero paraíso terrenal.



Un curioso libro, LOS PAPALAGI, nos da el punto vista de los autóctonos sobre el hombre blanco. Y no nos deja en muy buen lugar. Yo desde luego me niego a creer que esta enfermiza forma de vida de la sociedad actual sea la mejor ni la única posible...

Y una bellísima canción homenaje a Hawai, con mucho sentimiento de pérdida y nostalgia de aquel paraíso. ¡Que voz la de Israel Kamakawiwo´ole!

viernes, 4 de junio de 2010

El vagabundo de las estrellas, II

Cap 18

… Yo, como cualquier otro hombre, no soy más que un proceso de crecimiento. Mi existencia no comenzó al nacer ni al ser concebido. Fui creciendo, desarrollándome, a lo largo de miles de años. Todas las experiencias de esta vida y de muchas otras han ido formando la esencia de mi alma o de mi espíritu, ¿lo comprendes? Ellas son mi esencia. La materia no recuerda, porque la memoria es el espíritu. Yo soy ese espíritu formado por los recuerdos de mis infinitas reencarnaciones.

...Yo soy mi pasado, como convendrá todo buen defensor de las leyes de Mendel. La totalidad de mis seres anteriores y sus voces y ecos resuenan dentro de mi interior. La manera de asumir mis actos, el fuego de mis pasiones o el parpadeo de cada uno de mis pensamientos se encuentra moldeada por todas las demás existencias que me precedieron y que tomaron parte en el proceso de mi creación.

...Soy un hombre nacido de una mujer. Me quedan pocos días, y aun así la esencia de mi ser es indestructible. He sido mujer nacida de una mujer y he dado a luz a mis hijos. Y volveré a nacer de nuevo. Sí, volveré a nacer incalculables veces, aunque todavía hay necios que piensan que pueden arrebatarme la vida colgándome de una soga.


El Vagabundo de las Estrellas, de Jack London